Hice me trabajo voluntario en Casa Hogar de los Ángeles, un centro para familias con niños que tienen cáncer. Allí yo daba compañía a los niños, uno en específico fue Pablo, un niño de Belice que vino con su madre para conseguir asistencia médica. Mis compañeros y yo jugábamos la lotería y otros juegos de tarjeta con él. Para mí, esta experiencia fue una apertura de ojos, para fijarse que la sociedad en Mérida no tenía bastantes recursos médicos para su gente. Durante mi servicio, me sentía satisfecho y contento para pasar tiempo con los niños y para ayudarles con la limpieza. Pero a la misma vez, me sentía muy triste por la realidad que estos niños tienen una enfermedad fatal y no hay bastante apoyo. En los enfermeros, yo veía esperanza como ellos están trabajando para dar ayuda a las familias. Antes de hacer el trabajo voluntario, pensé que no podría hacer actividades físicas con los niños, pero después me di cuenta de que fue posible. En realidad, todos los niños tratan a vivir vidas normales y eso es lo que tratábamos hacer con las actividades. Este proyecto me hizo dar cuenta que hay muchas cosas que podríamos hacer juntos para hacer una diferencia grande en la comunidad. Lo que me gustaría hacer en el futuro es hacer más trabajo voluntario y donar dinero a estas causas. Este proyecto me dio más confianza hablar en español. De la clase de español profesional, implementé la destreza de escribir un correo electrónico profesional para introducirme a otros individuos. Si pudiera comunicar un mensaje a la sociedad mexicana, yo le diría que hay muchas cosas que se puede hacer para apoyar estos niños. También la gente puede encargar al gobierno que les dé más fondos. Creo que es importante que la sociedad lo sepa porque más investigación en cáncer puede crear una cura para el cáncer y salvar mucha gente.