Mi trabajo voluntario

Hice me trabajo voluntario en Casa Hogar de los Ángeles, un centro para familias con niños que tienen cáncer.  Allí yo daba compañía a los niños, uno en específico fue Pablo, un niño de Belice que vino con su madre para conseguir asistencia médica.  Mis compañeros y yo jugábamos la lotería y otros juegos de tarjeta con él.  Para mí, esta experiencia fue una apertura de ojos, para fijarse que la sociedad en Mérida no tenía bastantes recursos médicos para su gente.  Durante mi servicio, me sentía satisfecho y contento para pasar tiempo con los niños y para ayudarles con la limpieza.  Pero a la misma vez, me sentía muy triste por la realidad que estos niños tienen una enfermedad fatal y no hay bastante apoyo.  En los enfermeros, yo veía esperanza como ellos están trabajando para dar ayuda a las familias.  Antes de hacer el trabajo voluntario, pensé que no podría hacer actividades físicas con los niños, pero después me di cuenta de que fue posible.  En realidad, todos los niños tratan a vivir vidas normales y eso es lo que tratábamos hacer con las actividades.  Este proyecto me hizo dar cuenta que hay muchas cosas que podríamos hacer juntos para hacer una diferencia grande en la comunidad.  Lo que me gustaría hacer en el futuro es hacer más trabajo voluntario y donar dinero a estas causas.  Este proyecto me dio más confianza hablar en español.  De la clase de español profesional, implementé la destreza de escribir un correo electrónico profesional para introducirme a otros individuos.  Si pudiera comunicar un mensaje a la sociedad mexicana, yo le diría que hay muchas cosas que se puede hacer para apoyar estos niños.  También la gente puede encargar al gobierno que les dé más fondos.  Creo que es importante que la sociedad lo sepa porque más investigación en cáncer puede crear una cura para el cáncer y salvar mucha gente.

Nuestro viaje a Izamal

En el 2 de agosto, visitamos a las ruinas de Izamal.  Durante el tour, aprendí que el templo grande fue construido encima de unas ruinas mayas.  El fray Diego de Landa mandó a los mayas que lo construyeran y que participen en las ceremonias religiosas.  La ciudad es más reconocida por el color amarillo de todos los edificios.  Cuando estábamos allí, se puede oír el sonido de turistas y guías hablan, pero cuando se entra la iglesia, está súper callado mientras la gente reza.  En los pasillos del templo, hay unos postes en las paredes dónde los friars ponían sus hamacas en la noche.  Una costumbre común entre los frayes fue el golpearse con un látigo para arrepentirse.  También se nota la presencia de los mayas en la construcción del templo.  En unas partes de las paredes, hay unos pedazos de pierda con símbolos de los dioses mayas.  Los arqueólogos especulan que los mayas lo pusieron por rebelión.  Otra hipótesis es que los españoles lo pusieron para que los mayas se sientan bienvenidos en este lugar.

En el centro principal, se puede oír el tráfico de la ciudad y personas que andan por las tiendas.  Se puede oler los camiones de comida y los restaurantes.  Después de conocer el templo, subimos unas pirámides mayas.  La vista de la cima fue increíble, se puede ver toda la ciudad y los bosques que rodean.  El viento pasaba muy fuerte y el sol fue intenso.


 

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La segunda semana

Desde que llegué a México, mi producción del español ha cambiado por asistir 3 clases en español y por la comunicación con otros individuos.  He mejorado mi vocabulario por las lecturas que he leído para la clase de español, porque siempre estoy buscando palabras en el diccionario.  Un aspecto que lucho mucho con es el entender de los profesores en la clase de cultura porque ellos hablan rápidamente y usan vocabulario que no conozco.  Una de las estrategias que voy a utilizar por el resto del programa es hablar con 3 o más hispanohablantes aquí en Mérida.  También participaré al menos de una o dos veces en las discusiones que ocurren en la clase de cultura.  Por último yo trataré entender las lecturas complicadas de cultura y historia.

Mi primera semana en Mérida

Por Gabriel Escalante

2 de agosto del 2018

He estado aquí en Mérida por una semana y he aprendido mucho de la ciudad y la cultura maya.  En nuestro primer día en la ciudad nos fuimos en un gua gua tour y conocimos los sitios históricos.  Decidí ir a Mérida para practicar hablar español y conocer la historia yucateca.  El 28 de julio nos fuimos a Chichén Itzá y descubrí mucho sobre las vidas diarias de la gente maya, por ejemplo su religión y sus costumbres.  El próximo día mis amigos y yo fuimos al mercado en el centro y almorzamos y compré unos regalos para mis parientes.  El 30 de julio fue mi primer día de clases, asistí la clase de español profesional en la mañana y después fui a la clase de cultura y aprendí los jeroglíficos mayas.  En los siguientes días aprendí la identidad nacional de México y la cultura alimentaria.  Participé en uno de nuestros proyectos de trabajo social en la Casa Hogar CRIA donde conocí las vidas de los jóvenes y asumí otra perspectiva de vida.